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1996 - 2007 : Primeros cursos
En 1996 empezaron los primeros cursos de arqueología en el puerto romano de Sanitja. Durante tres años, hasta 1998, se celebraron varias sesiones de cursos de arqueología en los que participaron un total de 400 alumnos procedentes de diversos paíse s europeos.
Tras un periodo de estudio entre los años 1999 y 2003, se reemprenden las tareas de excavación programados para los años comprendidos entre 2004 y 2006.
Las prácticas de campo de los cursos de arqueología se centraron en la excavación del campamento militar romano datado entre los años 123 a.C. y el 50 a.C.
El objetivo primordial consistía en formar al alumno en los principios básicos de estratigrafía para que se familiarizase con el sistema de registro y obtuviera una buena experiencia en la práctica del trabajo de campo. Otras cuestiones que también se tenían en cuenta eran inventariar y clasificar la cerámica o el resto de materiales arqueológicos que se iban recuperando de los sectores excavados del yacimiento. Todo ello se completaba con sesiones de conferencias y excursiones culturales por la isla de Menorca.
La conquista romana de las Islas Baleares
El proyecto científico que dirige el arqueólogo Fernando Contreras se centra en la actualidad en el estudio del yacimiento interpretado como un campamento militar contemporáneo a la conquista de las islas, que según las fuentes clásicas, fue realizada por el general Quinto Ceciclio Metelo(1) entre los años 123 a.C. y el 121 a.C.
Como resultado de las excavaciones que tuvieron lugar entre 1996 y 1998 se descubrieron varios edificios donde se albergarían los soldados romanos y el cuerpo de los conocidos mercenarios baleáricos(2), grandes expertos en el manejo de la honda.
(1)Quinto Cecilio Metelo, apodado el Baleárico
Hijo del noble romano conquistador de Macedonia y hermano del de Creta, Quinto Cecilio Metelo optó por la carrera militar, requisito indispensable para ejercer cargos públicos en el Senado de Roma, órgano responsable de la política exterior y del control del ejército.
Quinto Cecilio Metelo era el cónsul, es decir, comandante del ejército cuando el senado romano decidió conquistar la Baleares. Corría el año 123 aC. En dos años las islas fueron romanas y Metelo regreso a Roma para recibir los honores de la victoria y se le apodó el Baleárico.
Los motivos que instigaron la conquista de las islas son de índole diversa. En primer lugar, obtener nuevas tierras para la población debido al abandono de las explotaciones agrícolas del territorio itálico. La política romana, con la creación de nuevas ciudades en tierras fértiles -colonias - ofrecía a los soldados la oportunidad de disponer de tierras, colonizarlas y, en consecuencia, consolidar el control del territorio. Las nuevas tierras abastecían también a Roma de productos agrícolas y otros indispensables. Por otro lado, la piratería ponía en peligro las rutas marítimas tanto en lo referido al transporte de alimentos como a la comunicación y abastecimiento de los campamentos y colonias del territorio hispano. Por todo ello, mantener ejércitos en puntos estratégicos del Mediterráneo era fundamental.
En último lugar, las victorias avalaban la grandeza de Roma y, todavía más, de los conquistadores y de sus familias: "honor, poder y gloria". La competencia entre las familias nobles por mantenerse en la élite tomaba toda su fuerza en Roma, una ciudad llena de trofeos de guerra, altares, arcos, templos, estatuas triunfales así como insignias y monedas que recordaban la victoria y el enemigo derrotado a los pies de Roma.

(2) Mercemarios baleáricos
Honderos, mercenarios de imperios. El pueblo balear era muy conocido por los griegos, cartagineses y romanos por la extraordinaria habilidad en el manejo de la honda. Como pueblo fundamentalmente agrícola y ganadero, es probable que la habilidad de los isleños primitivos derivara del control de los rebaños con el uso de la honda.
En diversos episodios de la historia, ejercieron de mercenarios de los ejércitos más poderosos de su tiempo. Ser mercenario de un ejército imperial proporcionaba al hondero un medio para ganarse la vida y buena reputación ante los suyos.
Los honderos lucharon con el ejército cartaginés contra ciudades griegas y, después , contra los romanos en las guerras púnicas. En tiempos del dominio romano, los honderos fueron auxiliares indispensables de Roma para someter algunos pueblos que amenazaban el Imperio.
En la lucha
El hondero luchaba a primera línea de batalla como soldado de la infantería ligera y su función consistía en romper el orden defensivo del enemigo. En el escenario bélico se dispondrían separados 2 ó 3 metros entre si para manejar la honda sin obstaculizarse. Además, cuando formaban en primera línea, tenían que efectuar repliegues rápido y ordenados hacia los flancos par dar paso al resto del ejército una vez arrojadas todas las balas contra el adversario.
Durante el combate se protegían con un escudo de piel de cabra y una jabalina endurecida al fuego. Utilizaban tres hondas de diferente medida fabricadas con una especie de junco y las llevaban atadas en la cabeza, la cintura y la mano. En función de la distancia a que debían lanzar las balas, seleccionaban la más adecuada. La honda era considerada por el enemigo como una arma temible y peligrosa.
Las balas o proyectiles
El proyectil o bala era de piedra o de plomo. Los de piedra se seleccionaban rigurosamente por su dureza y aerodinámica para dirigir el tiro con gran precisión. Pesaban unos 100 gramos.
Los proyectiles de plomo se fabricaban con un molde y tenían la ventaja de incrementar la capacidad de impacto y penetración en los elementos sólidos como las protecciones metálicas y de cuero de los enemigos. El peso oscilaba entre los 45 y los 90 gramos.
El plomo permitía obtener más velocidad, más alcance y reducir el efecto de retardo. Además, este mineral tiene una gran densidad (11'35 g/cm 3 ) y la temperatura de fusión es fácil de conseguir (328º C).
Algunos proyectiles llevan la inscripción del jefe del ejército. Una de las inscripciones de Sanitja presenta las letras "CAE" que podrían atribuirse a la abreviatura de Caecilius, es decir, Quintus Caecilius Metellus   
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