EXCAVACIÓN CUEVA PREHISTÓRICA FUNERARIA > La Cueva funeraria
Excavar en una isla mediterránea es verdaderamente apasionante. Averiguar el eterno dilema y sueño de todo arqueólogo en descubrir cuándo y cómo el hombre llegó por primera vez a Menorca es todo un duro desafío al que enfrentarse y solamente la ciencia fundamentada en la arqueología puede resolver. Algunos indicios que el hombre dejó en las cavernas nos pueden ayudar a comprender como pudo sobrevivir en un escenario envuelto durante los primeros tiempos de parajes inhóspitos padeciendo por norma general situaciones extremas.
Los primeros habitantes se resguardaron gracias a la madre naturaleza en barrancos provistos de abrigos y cuevas para subsistir de las adversidades. Su alimentación principalmente fue recolectora alimentándose de frutos silvestres, marisqueo, pesca y caza de fauna de reducido tamaño.
Los arqueólogos consideran que el hombre llegó a las Islas Baleares en un intervalo de tiempo comprendido entre el 5000 a.C. y el 2200 a.C. procedente del Levante español a bordo de naves de junco. Posteriormente durante la etapa denominada –Edad de Bronce- la isla se iría poblando lentamente de pequeñas comunidades que se dedicarían a tareas agrícolas. Con el paso del tiempo y de forma paulatina, irían progresando al desarrollar el arte de la metalurgia.
La investigación arqueológica que planificará el Ecomuseo de Cap de Cavalleria pretende conseguir una documentación que pueda reconstruirnos la vida de los primeros pobladores de Menorca mediante la excavación de una cueva descubierta recientemente a la que se ha denominado "Cueva de la Costa Norte". La manta de las primeras arcillas que cubren el nicho arqueológico se ha ido transformado a lo largo de los años a causa de la acción de los agentes naturales tales como pueden ser la canalización del curso del agua de lluvia o del viento y de la actividad de pequeños animales que han expuesto a superficie múltiples restos de huesos humanos, algunos calcinados, cerámica hecha a mano, fragmentos de colgantes y restos minúsculos de pasta vítrea de cuentas de collar pertenecientes en su conjunto a la Edad del Bronce.
La "Cueva de la Costa Norte" es una cueva funeraria de enterramiento colectivo fechada entre el 2000 a.C. y el 1350 a.C. aproximadamente. Gracias a la documentación que hemos podido consultar, sabemos que se han recuperado de cuevas localizadas en las proximidades cráneos que denotan la práctica durante la prehistoria de Menorca del empleo de la trepanación como uno de los actos de sus creencias.
El hombre de la Edad del Bronce en las Islas Baleares desarrollaba complejos rituales y costumbres funerarias. Enterraban a sus muertos en cuevas, a poca distancia del enclave donde habitaban. Los cadáveres se colocaban sin orden aparente ni orientación, con huesos dispuestos por doquier, la mayoría fracturados en contacto con múltiples dientes desencajados. Iban acompañados de algunos objetos personales y ofrendas.
Según las teorías de algunos investigadores sobre actos rituales, se considera que los difuntos podían descarnarse previamente a su enterramiento y sepultar algunos de sus huesos como pudieran ser el cráneo o las piezas largas en espacios interiores más propicios de la cueva acordes con sus ceremonias y mentalidad religiosa. Por regla general, en este tipo de cuevas de enterramiento no se encuentran restos infantiles y ello podría servirnos para deducir que sólo eran enterrados aquellos individuos que habían pasado los "ritos de paso" de la pubertad.
La mortalidad infantil debió ser elevada, solo dos de cada tres niños alcanzaba la adolescencia. Mujeres y hombres de todas las edades tenían derecho a recibir sepultura. La esperanza de vida de los hombres rondaba los 34 años, mientras que la de las mujeres era ligeramente inferior.
|